Dilemas morales

Dilemas morales para alumnado de 3º y 4º de la ESO
Tema: Realidad y apariencia en el mundo actual

En los centros educativos inscritos, siguiendo el tema propuesto y las directrices marcadas por la comisión organizadora de la Olimpiada Filosófica de Canarias, el profesorado realizará el trabajo con su alumnado. Los alumnos deberán exponer la solución argumentada a un dilema moral elegido de entre los dos que propone el comité organizador, y que guardan relación con el tema propuesto. La solución tendrá una extensión máxima de tres páginas DinA4. El profesorado seleccionará los mejores ejercicios, teniendo en cuenta la claridad expositiva, el rigor argumentativo y la originalidad personal. Cada centro educativo podrá seleccionar como máximo dos dilemas, que serán reenviadas por correo electrónico antes del 15 de febrero de 2019 a las 12:00 de la noche a:

olimpiadafilosoficacanarias@gmail.com 

Para asegurar la imparcialidad del jurado, los ejercicios que se envíen no incluirán el nombre del alumno o alumna ni el centro al que pertenece. No se admitirá ningún ejercicio donde aparezcan estos datos.

Los dilemas  respetarán el siguiente formato:

Tipo de letra: Times New Roman
Tamaño: 12 puntos
Margen izquierdo y derecho: 3 cm.
Margen superior e inferior: 2,5 cm.
Espacio interlineal: 1,5

    Se enviarán en PDF. Los dilemas que no respeten el formato serán excluidos.

    El jurado seleccionará un máximo de ocho dilemas como finalistas. El 4 de marzo se hará pública la lista de finalistas.

    La Final de la VI Olimpiada Filosófica de Canarias se celebrará el día 22 de marzo de 2019 en la Universidad de La Laguna. En la fase final se planteará un último ejercicio que consistirá en el planteamiento de un dilema moral, siendo el objetivo de la tarea que el alumnado finalista ofrezca una solución razonada y argumentada a los mismos, contando para esta tarea con 90 minutos.

    Quien gane la Vi Olimpiada Filosófica de Canarias participará en la VI Olimpiada Filosófica de España, que se celebrará en Málaga el 26 y 27 de abril de 2019.


    Criterios de corrección:
    Los criterios de corrección de los dilemas morales en la VI Olimpiada Filosófica de Canarias serán los mismos que los de la VI Olimpiada Filosófica de España. Pueden consultarse en el siguiente enlace.

    En ese enlace también figuran las normas de realización y un ejemplo de la prueba.


    DILEMA 1: LA MÁQUINA DE EXPERIENCIAS


    Tras muchos años de estudio y esfuerzo has sido contratado en la empresa de realidad virtual True Dreams como técnico de programación. Tu primera misión es supervisar el buen funcionamiento del producto recién patentado: la Máquina de Experiencias. En 1974 el filósofo Robert Nozick concibió un experimento mental: una máquina que simulase cualquier tipo de experiencia placentera imaginada o deseada por quien entrase en ella, bajo la hipótesis de que dicha persona viviría su vida a partir de entonces en ese mundo de apariencia placentero, sin ser conscientes de no estar viviendo en la verdadera realidad. 

    Hace seis meses, en abril de 2074, True Dreams dio a conocer su producto estrella, inspirado en la idea de Nozick. Los usuarios pueden entrar en la Máquina de Experiencias y una vez dentro vivir como real sus fantasías, sueños o anhelos más profundos. El tiempo dentro de la máquina lo deciden de antemano (treinta minutos, cinco horas, tres días…), y una vez dentro no pueden distinguir la realidad de la apariencia, creyendo a pies juntillas que lo que están viviendo (eso que íntimamente desean con más fuerza) está ocurriendo de verdad.

    Un día descubres un fallo de seguridad y accedes a un archivo en el que puedes visualizar las experiencias elegidas –¡y vividas!- por los clientes: un tipo que ha experimentado (durante dos horas) la dicha de ganar el Gordo de Navidad, un adolescente con acné que ha pasado la noche con un actor porno, un sacerdote al que se le ha aparecido (durante media hora) Dios en persona, una profesora de instituto que ha vivido cómo la llaman desde Oslo para comunicarle que ha ganado el Nobel de Literatura… 

    De repente tropiezas con el perfil de alguien famoso, un político candidato a la presidencia del gobierno. Accedes a sus datos de navegación y descubres que ha pasado veinte horas en la Máquina en un escenario virtual en el que tras ganar las elecciones implanta un régimen racista de discriminación y exterminio de ciertas minorías raciales y étnicas. Aquellas imágenes que recuerdan a los campos de concentración de Auschwitz te revuelven las entrañas y comienzas a hacerte ciertas preguntas incómodas: ¿qué grado de realidad tiene esta simulación concebida y deseada por el político? ¿Podemos censurar moralmente al político por crímenes que ha imaginado pero no perpetrado? ¿Debemos denunciar tales fantasías y que sea castigado por ellas? ¿Debo violar su privacidad haciendo público su historial de navegación, para cumplir con mi deber de ciudadano preocupado por un régimen político perverso, o es mejor no complicarme la vida y no arriesgarme a perder mi empleo? ¿Qué hay de real en lo aparente cuando nos referimos a estas sesiones de realidad virtual proporcionadas por la Máquina de Experiencias?

    Todas estas preguntas parecen tener que ver con el dilema moral que se te presenta: ¿Debes sacar a la luz la información que acabas de descubrir sobre el político o, por el contrario, es mejor dejarlo pasar y no hacer nada?




    DILEMA 2: LA PÍLDORA AZUL


    Ariadna se levanta de la cama pletórica, pues cumple hoy sus dieciocho años. En pocas horas, piensa, su vida dejará de ser un cúmulo de errores y decisiones catastróficas. Antes de asearse y vestirse consulta sus redes sociales y sonríe al ver que ya la han felicitado 320 amigos. El mensaje de Lena se merece cinco likes: “Felicidades, guapa: espero que una vez tomes la Azulina no dejes de elegirme como tu mejor amiga”.

    El laboratorio NeuroXience está al otro lado de la ciudad así que Ariadna toma el tranvía solar. Una vez instalada no enciende su casco de realidad virtual sino que se dedica a observar al resto de pasajeros. Los clasifica mentalmente en dos grupos: los felices, triunfadores y orgullosos de sus éxitos, por un lado, y los desgraciados, los fracasados, que tropiezan una y otra vez con la misma piedra, por otro. O dicho de otra forma: los que han tomado la píldora azul y los que no. 

    Ariadna se asombra por la coincidencia al ver comenzar parar en las ventanas de plasma del tranvía una publicidad de la Azulina: “La pastilla de la que todos hablan –reza cantarina la voz en off-, la solución a la incertidumbre y a las malas decisiones, no te prives de ella, escoge bien a partir de ahora y para ello, escoge Azulina, porque la felicidad está de moda”. Ariadna sonríe cuando el anuncio termina con la advertencia: “Tratamiento psiconeurológico sólo apto para mayores de edad”.

    El tranvía la deja a los pies del rascacielos que alberga al laboratorio que hará de lo que le queda por vivir una vida realizada. Mientras sube por el ascensor de cristal piensa en sus dos relaciones fallidas (con Markus y con Luis), en su error al dejar los estudios prematuramente, en las malas compañías que siempre ha elegido (Lena es una feliz excepción) y en las broncas con sus padres, fruto de sus malas decisiones. En un par de minutos pondrá fin a semejante sarta de despropósitos. Tomará la Azulina y su cerebro empezará a tomar resoluciones correctas. Tragará la píldora y ya nunca volverá a errar, a equivocarse, a fastidiar su vida con decisiones nefastas. La felicidad y el éxito en su vida, por fin están al alcance de su mano. 

    Sin embargo, al entrar al gabinete de la Doctora Punset y ponerle ésta en la mano la anhelada píldora azul, a Ariadna le asaltan las dudas. La pequeña pastilla que habría de ofrecerle todas las respuestas le obliga, de repente, a formularse no pocas preguntas: ¿Una vida coronada por el logro de haber tomado las decisiones adecuadas sigue siendo una vida auténtica en estas circunstancias? ¿No es una vida impostada la que me ofrece la Azulina? ¿Seré realmente feliz sabiendo que la realidad perfecta en la que vivo es una consecuencia lógica de una píldora que ha alterado mi capacidad de juzgar por mí misma? ¿Vale la pena renunciar a mi autenticidad por una vida perfecta?

    En definitiva, Ariadna estrena sus dieciocho años con este enorme dilema: ¿Debe o no debe tomar la píldora azul?

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